Espacios educativos militarizados

Las armas no educan, las armas no curan: Infancia y Juventud libres del virus militar

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Infancia colorida libre del militarismo

Delante la persistente presencia militar en la gestión de la actual crisis sanitaria derivada de la pandemia provocada por la COVID-19, desde la campaña Desmilitaritzem l’Educació queremos dar constancia de nuestro total rechazo y denunciar las consecuencias de esta maniobra de marketing militar.

Y es desde la denuncia crítica sobre las políticas de recortes a sectores primordiales para la seguridad humana (salud, educación, servicios sociales, dependencia, vivienda, investigación…) y la relevancia de todas estas profesiones necesarias para mantener la vida, se que queremos levantar la voz y rechazar la constante presencia de miembros del ejército en la gestión de la actual crisis, tanto a nivel operativo como nivel mediático, con las consecuencias simbólicas que esto representa en niños y jóvenes de nuestro país.

No es una guerra

Rechazamos rotundamente el uso y abuso de expresiones que evocan una narrativa bélica, tanto de responsables políticos como de la presencia permanente de miembros de las fuerzas armadas en ruedas de prensa o comunicados. Evocar batallas, combate, lucha o violencia no contribuye en nada a una situación que requiere sobre todo curas, acompañamiento y ciencia. La aportación relativa de miembros del ejército a las acciones de seguridad y salud en esta crisis es muy inferior al que los organismos civiles están haciendo para solucionarla.

El militar siempre es más caro y opaco

El despliegue militar de recursos no sanitarios ni prioritarios para la seguridad de pueblos, barrios y ciudades no ayuda, antes al contrario, encarece la articulación de acciones que puedan ayudar a mejorar la situación. La poca transparencia que caracteriza a las fuerzas armadas impide saber el grado de eficiencia y necesidad real de las operaciones que ha realizado hasta ahora. Denunciamos que la actual situación de precariedad del sistema sanitario se debe en gran medida a las exorbitantes inversiones en armamento que de nada sirven para los retos futuros de la humanidad.

La respuesta es la responsabilidad y la solidaridad

Ante los constantes exhortos y arengas para disciplinar la sociedad para obedecer con estricta inclinación a las normativas de excepcionalidad o estado de a el-arma (sic), desde Desmilitaritzem l’Educació gritamos a todas las fuerces políticas e instancias de servicio público a construir con la ciudadanía una respuesta conjunta y segura, sensible a la diversidad de nuestra sociedad, respetando los derechos humanos y fomentando el diálogo, la crítica constructiva y el respecto a los saberes invisibilizados. La organización de estilo marcial solo contribuye a mantener un discurso monolítico reforzado por la fuerza de la violencia, con riesgo de desatar espirales de sospecha social, delación e individualización del dolor.


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